La noche se siente más espesa cuando volvemos a la suite. No hablamos. Simplemente dejamos que este silencio que se siente tan cómodo nos envuelva. Caminamos por los pasillos en silencio, Cassian con su mano envuelta en la mía, y de momento eso es suficiente para sostenerme, para decirme que no estoy sola. Que él está para mí y agradezco que así sea.
Cuando entramos, el silencio nos envuelve. Afuera, el lago resplandece bajo la luna llena, el agua quieta es como un espejo inmenso. El aire tiene