Todavía lo siento. Dentro de mí. En mi piel. En el hueco entre mis piernas. En la forma en que besó mis labios hasta dejarlos adoloridos. En las marcas que sus manos dejaron en mi cuerpo, como si necesitara recordarme a quién pertenezco.
Por supuesto a él, Cassian Harrington.
Pasamos la noche follando como si quisiéramos arrancarnos el alma y dársela al otro. Como si la única forma de decir todo lo que callamos fuera con el cuerpo. Como si el placer, el dolor, la furia y el amor nos explotaran