Edward me ha tocado con el tipo de entrega que te marca para siempre. No solo con el cuerpo. Con todo de él. Con su fuerza, su deseo, y ese ímpetu que solo un hombre vigoroso puede ofrecer.
Y ahora yo soy suya, me siento de esa manera. Aunque él no lo diga. Aunque no lo prometa. Yo sé que mi cuerpo y todo mi ser le pertenecen desde hace tres años.
Soy suya, porque nadie me ha hecho sentir así. Porque ningún hombre me ha mirado como él lo hace. Ninguno me ha hecho sentir este tipo de placer. Esta