Perspectiva de Arielle
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El olor a él aún flota en el aire. Mi habitación huele a Cassian.
Es como si su presencia estuviera tatuada en las paredes, en mis sábanas, en mi piel. Me tiemblan las manos mientras camino descalza por la habitación, con la bata de baño pegada a mi cuerpo aún tibio y húmedo. La humedad del baño se mezcla con el aroma salvaje y cálido que él deja a su paso. No puedo permitir que Daniel lo perciba. No puedo permitir que lo sospeche.
Agarro mi perfume del tocador, el