—¿Qué le pasa acaso a Faustino? ¿Qué te ha hecho?—el corazón de Rosalba latía con fuerza. ¡Si Faustino realmente le había hecho algo malo a Lara, tendría que darle una buena lección! ¡Si se enteraban, la avergonzarían para siempre!
—Rosalba, ¿qué estás pensando? Este chico, aunque tenga malas intenciones, no se atrevería—Lara pensó rápidamente e inventó una excusa.
—Una vez me dolía mucho el estómago, así que le pedí a Faustino que me diera un masaje, me sentí muy bien, así que quiero que Fausti