—¡Vete a casa a dormir con tu madre, maldito mocoso!
Faustino, en ese instante lleno de ira, soltó un grosero insulto y se lanzó directamente hacia ellos.
—¡Faustino, ten mucho cuidado! —le gritó preocupada Lara. Pero antes de que pudiera terminar de hablar, se quedó asombrada por completo. Faustino avanzó como un toro enloquecido y en poco tiempo derribó a Enzo y los demás, quienes gritaban ferozmente rodando en el suelo.
—¡Ay, esto es increíble!
—¡Este mocoso tiene una fuerza descomunal!
Faus