—¡Señorita Amenábar, usted lo ha visto con sus propios ojos! ¡No tenía intención de interrogarlo, solo quería aprovechar la oportunidad para dañar a mi nieto!
—¡Señorita Amenábar, mi nieto ha quedado en este estado por su culpa! ¡Debe hacer justicia por nosotros!
Al ver a Lorenzo en ese estado casi catatónico, Luisa instintivamente asumió que Faustino le había hecho daño. Alzó las cejas, furiosa:
—¡Esto es indignante! ¡Has ido demasiado lejos! ¡No debí confiar en tus mentiras!
—¡Cura inmediatame