Rosalba conocía perfectamente las voces de Lara y Victoria. Por su tono, identificó inmediatamente quiénes eran.
Con su vista recuperada y el ánimo elevado, examinó detalladamente la apariencia y figura de ambas, asintiendo con admiración: —Lara, eres realmente hermosa, y tú también, Victoria. Las dos tienen cuerpos espléndidos y un aire muy elegante, son verdaderas bellezas entre miles.
No se cansaba de mirarlas: —Nuestro Faustino es muy afortunado de tener mujeres tan hermosas, ¿verdad?
Lara e