—Rosalba, ¿cómo te sientes? —preguntó Faustino.
Bajo la estimulación de la acupuntura, Rosalba experimentaba sensaciones notables: —Siento los globos oculares entumecidos, y un hormigueo alrededor.
Faustino acarició su mejilla: —Ahora intenta abrir los ojos lentamente, sin prisa.
Rosalba, agarrando nerviosamente la mano de Faustino, abrió gradualmente sus hermosos ojos, aunque carentes de brillo. En medio de la confusión, su vista comenzó a recuperarse poco a poco. Tenues destellos de luz llegab