Un charco de sangre se extendió por el suelo.
Samuel miró a Pablo y Faustino con incredulidad, sus ojos llenos de odio.
Lo había apostado todo y aún así no pudo evitar este destino.
Su error fue atreverse a buscar venganza contra Faustino.
Terminó muriendo acuchillado.
La cabeza de Samuel cayó sin vida, definitivamente muerto.
Pablo, con una sonrisa servil y voz temblorosa, temiendo que Faustino no cumpliera su palabra y lo matara también:
—¿Qué le parece, señor López?
Faustino, confirmando la m