Esta vez fue más espectacular que con Russel: Zacarías atravesó con su cabeza la malla de acero del octágono y se desplomó fuera del ring.
Aunque aún respiraba, ver a Zacarías con el rostro deformado y convulsionando dejaba claro que, si no moría, quedaría medio inválido, mientras la sangre brotaba por todos sus orificios.
La segunda pelea también terminó con una victoria fácil para Faustino, quien volvió a quedarse con el dinero de todos los espectadores, ganando más de cincuenta millones. En s