Faustino observaba a su oponente con una expresión tranquila y serena.
Zacarías no se apresuró a atacar.
En cambio, como una bestia salvaje, caminaba de un lado a otro frente a Faustino.
Faustino sabía que este tipo no lo estaba subestimando, sino que buscaba sus puntos débiles.
—Vi tu pelea anterior —dijo Zacarías—. Tienes talento, mereces ser mi oponente.
—Pero tu mayor debilidad es que eres demasiado blando. Yo en tu lugar no hubiera dejado vivir a Russel. ¡Esa será la razón principal de tu m