Faustino escuchó unos sonidos extraños y tenues provenientes del interior de la casa. Al prestar atención, se dio cuenta de que venían de la habitación de Victoria.
—Mmm… mmmm…—gemía Victoria.
El sonido tenía un poder magnético que cautivó la atención de Faustino. Movido por la curiosidad, usó su visión de rayos X para mirar a través de la pared hacia la habitación de Victoria.
Vio a Victoria acostada en la cama, medio cubierta por las mantas. Debajo de ellas, había movimiento. Faustino continuó