—Señor López, soy Linda, cajera número treinta y seis, para atenderle —Linda escaneó profesionalmente los códigos de las piedras, ingresándolos en su terminal.
—Señor López, ha pujado por las piedras número 72, 634 y 1070, por favor confirme.
Faustino, mientras admiraba las largas piernas de Linda enfundadas en medias negras, asintió pensando que los organizadores se habían lucido con el personal tan atractivo.
—Sí, confirmo.
Linda notó la mirada de Faustino en sus piernas, pero no le molestó, i