—¡Vaya aires se da el viejo, a ver si no termina llorando! —respondió Faustino arqueando una ceja.
Pero Fidel ni se dignó a responderle, ignorándolo por completo.
—Don Yeison, sígame —dijo Fidel.
Considerándose superior, Fidel ni se molestó en mirar las zonas de baja y media calidad, llevando directamente a Yeison, Fiona y los demás a la zona superior. Con un capital de trece millones, Yeison podía pagar fácilmente.
Billy, junto a Faustino, le aconsejó:
—Señor López, aunque Fidel no sea buena pe