Larisa y las demás miraron con repulsión inmediata a los hombres de mediana edad que aparecieron repentinamente, el fuerte olor a alcohol emanando de sus cuerpos les provocaba náuseas.
La actitud lasciva y depredadora de Gonzalo y sus amigos, mirándolas fijamente como lobos hambrientos, solo aumentó su desconfianza y disgusto. Gonzalo incluso se atrevió a acercarse a Victoria con una copa de licor en mano, apoyando su brazo de manera invasiva en el respaldo de su silla, intentando patéticamente