Viendo la firme determinación de Larisa, Armando y los demás dejaron de intentar convencerla.
— Está bien, intentaremos encontrar otra solución, a ver si podemos encontrar al oficial Soto y al médico milagroso. —Rafael y Daniel se reunieron para discutir de nuevo el plan para entrar al agua.
— Hija, este chico Faustino es afortunado, no te preocupes demasiado. —Federico y Liliana se acercaron a secar las lágrimas de Larisa y a consolarla.
— Gracias a los policías por su arduo trabajo, iré a prep