—No vine a buscarte, vine a comprar ropa —dijo Faustino, notando que Adrián llevaba el uniforme de empleado de la tienda, deduciendo que trabajaba allí.
Al parecer no le iba muy bien.
—La ropa de aquí no podrías pagarla ni vendiéndote a ti mismo, ¿y vienes a comprar? —dijo Adrián con desprecio, y luego, frunciendo el ceño, añadió—: Sé sincero, ¿viniste a pedirme dinero prestado?
—Te aviso que no se puede, mi familia está por mudarse y me falta dinero, no tengo para prestarte.
—Mejor vete de una