DEMETRIA
Julio. Mi mes.
El aire estaba cargado de ese calor que se pega a la piel y hace que la ciudad se sienta viva, vibrante. Los Ángeles en julio tiene su propio ritmo: la luz del sol se derrama como miel sobre las calles bordeadas de palmeras, el zumbido de los motores en el tráfico y la tenue dulzura del jazmín de verano que trae la brisa. Era el tipo de mañana que te pide a gritos que bajes el ritmo, pero no lo hice. No podía.
Salí de mi apartamento, con los tacones resonando contra el p