MARION
La familiar extensión de Los Ángeles brillaba bajo el avión que descendía, la ciudad extendiéndose como una promesa. Soleada, caótica y llena de vida. Un mes en Amberes me había parecido un año, pero ahora, viendo la curva de la costa bajo el sol de julio, solo podía pensar en ella.
Demetria.
Wildfire.
El solo nombre bastaba para acelerarme el pulso.
Aduana, recogida de equipaje, la procesión de coches negros esperando fuera, todo se desdibujaba. Mi chófer abrió la puerta y me deslicé en el asiento trasero de cuero, aflojándome la corbata mientras el coche se incorporaba al tráfico de Los Ángeles. A casa. Por fin. Pero antes de que pudiera perderme en sus pensamientos, tenía asuntos que resolver.
Mi padre no esperó. En cuanto aterricé, me citó en la sede de The Whitfield Diamonds Corporation.
"¿Directo a Whitfield Diamonds, Sr. Whitfield?", preguntó el chófer, que ya sabía la respuesta.
"Sí". Cuando entré en la oficina de mi padre, el horizonte se extendía tras él, la luz del s