MARION
La familiar extensión de Los Ángeles brillaba bajo el avión que descendía, la ciudad extendiéndose como una promesa. Soleada, caótica y llena de vida. Un mes en Amberes me había parecido un año, pero ahora, viendo la curva de la costa bajo el sol de julio, solo podía pensar en ella.
Demetria.
Wildfire.
El solo nombre bastaba para acelerarme el pulso.
Aduana, recogida de equipaje, la procesión de coches negros esperando fuera, todo se desdibujaba. Mi chófer abrió la puerta y me deslicé en