La noche envolvía la vieja propiedad de la playa con una oscuridad densa, rota únicamente por el faro distante y el rugido constante de las olas que se estrellaban contra los acantilados. En el interior de la residencia, Alejandro caminaba de un lado a otro sobre la alfombra de la estancia principal. Llevaba una chaqueta de cuero oscuro y un arma corta fajada en la cintura. La adrenalina y el whisky habían borrado cualquier rastro de cansancio en sus facciones; la expectativa de volver a ten