Bianca jadeó, sus ojos abriéndose de par en par, mientras las palabras de Aldric le caían como una lluvia torrencial. Las imágenes en la pantalla gigante, aquellas que habían expuesto la traición de Cassian y Willow, eran obra de él. Aldric había sido el artífice de todo, y su mente comenzó a girar frenéticamente, atrapada entre la gratitud por lo que él había hecho y un deseo confuso que la hacía temblar por dentro.
—¿Tú? —preguntó Bianca, su voz quebrándose al pronunciar la palabra, como si l