La mañana en la casa Thornhill amaneció clara, con el aire impregnado del aroma a café recién molido y a pan caliente que escapaba desde la cocina. Bianca, después de la noche intensa en brazos de Aldric, había despertado con el corazón dividido: por un lado, la ternura de aquel hombre que la había amado con fuerza y dulzura; por otro, el temor de enfrentarse a un mundo que la juzgaba, un mundo donde no todos la aceptaban.
Se arregló con sencillez, con un vestido azul claro que destacaba su fre