La luz del mediodía se filtraba a través de los ventanales de la oficina de Alessandro, pero él apenas la notaba. Sus ojos estaban fijos en un informe de auditoría, aunque las palabras se desdibujaban frente a él. Por más que intentaba concentrarse en las cifras, la imagen de Audrey desmoronándose en el suelo de su habitación la noche anterior volvía a él como un eco implacable. La recordaba pequeña, con los hombros sacudidos por sollozos que parecían arrancarle la vida, y una punzada de culpa,