—Sigo creyendo que te estás excediendo —insistió el rubio, el sonido de su voz rebotando en las superficies frías de la estancia—. Pero no me meteré en rus asuntos. Sin embargo, ¿Crees que tenerla recluida te dará poder sobre los Sullivan?
Alessandro se detuvo frente a la isla, a pocos centímetros de donde Audrey se ocultaba. Ella podía ver sus zapatos de cuero italiano, pulcros y prohibitivos, casi rozando el dobladillo de su vestido.
—Ella es la única hija de ese hombre, y aunque pensé que er