—Eso te pasa por hablar de más.
Josh se rio todavía más fuerte.
—Esa sí es la Naomi que conocemos.
Se giró hacia los demás mientras seguía frotándose el brazo.
—¿Ven? Ya recuperó las fuerzas.
Sus palabras disiparon la tensión. Las risas llenaron la sala y borraron los últimos rastros de incomodidad que aún quedaban. Incluso Cale, que solía ser el más tranquilo de todos, sonrió mientras negaba con la cabeza.
—Si todavía puedes pellizcar tan fuerte —dijo, divertido, en voz baja—, entonces sí te es