Chase no había dicho ni una palabra sobre su destino y el pasillo por el que la guiaba le resultaba desconocido. ¿Sería parte del ala administrativa? Quizás alguna zona del edificio de secretaría, uno en el que apenas había tenido motivos para poner un pie hasta ahora.
—Bienvenida a mi escondite —dijo Chase con una sonrisa mientras abría la última puerta del quinto piso del edificio administrativo donde trabajaba.
—Guau —suspiró Althea, genuinamente impresionada.
—Aquí es donde suelo venir a des