Althea lo miró confundida, pero terminó por ponerse de pie. El corazón le hervía de preguntas, cada una más oscura que la anterior, y la rabia no dejaba de crecer, sobre todo porque el nombre de Daven volvía a estar ligado al suyo.
¿Cómo podía algo tan absurdo, tan descabellado, haberse propagado como un incendio?
¿Acaso era parte del plan de Daven? ¿Qué pretendía lograr? ¿Había tenido la intención desde el principio de sembrar el caos en su vida? ¿O todavía no estaba satisfecho después de todo