Cerca del mediodía se detuvieron en un restaurante privado dentro del parque. Apenas se sentaron todos cuando un hombre alto, con una chaqueta casual, entró sin anunciarse.
—Así que es verdad. Alquilaron un parque de diversiones entero solo para su último día en Portclair.
Lydia levantó la mirada y sonrió.
—Chris.
El hombre abrazó brevemente a Lydia y luego saludó a los demás con la confianza de quien llevaba años tratándolos. Pero entonces se quedó mirando a Naomi.
—Nunca te había visto. —Chris