Era una orden. Lydia la miró, molesta.
—Cale...
—Quiero hablar con ella.
Lydia le sostuvo la mirada, molesta por la forma en que lo dijo. Pero después de unos segundos, soltó el aire despacio. Miró un momento a Naomi, como asegurándole en silencio que todo estaría bien.
—Está bien —dijo Lydia, todavía reticente. Dio media vuelta y se fue. Los dejó a solas en la habitación.
La puerta del dormitorio se cerró tras ella. Ahora solo estaban Cale y Naomi. De algún modo, quedarse a solas volvió el ambi