Naomi negó enseguida.
—No, no es eso. —Bajó la mirada un instante antes de continuar con voz más baja—. Pero ya casi tengo que irme a mi otro trabajo.
—Yo te llevo —interrumpió Lydia, casi demasiado rápido, sin dejar mucho espacio para una negativa.
Naomi levantó la mirada con sorpresa.
—No es necesario. Suelo tomar el autobús...
—Dije que yo te llevo —repitió Lydia, esta vez en un tono más amable, pero igual de firme.
Su tono transmitía calidez... y una autoridad difícil de desafiar. Naomi se q