Las palabras eran sencillas. Sin embargo, de algún modo, eso les daba aún más significado. Sus miradas se encontraron.
Y por primera vez esa noche, Lydia la vio de verdad: no solo como una adolescente, sino como alguien que se había acostumbrado a quedarse fuera del grupo, con cuidado de no ocupar demasiado espacio.
La sonrisa de Lydia se volvió más cálida y amable.
—Gracias, Eli —dijo y estiró la mano para tomar la de Eli y apretarla con firmeza, como para darle seguridad.
Aquella aceptación ta