Detrás de ella, Nathaniel se había acercado y permanecía de pie, tranquilo pero imponente. Saludó a Lydia con un asentimiento.
—Hiciste que se decidiera, Lydia —dijo. Y de algún modo, eso bastó de sobra.
Chris apareció a un costado y metió las manos en los bolsillos, divertido y tranquilo.
—Todavía me parece raro verlo casado de verdad.
—Chris —le advirtió Riana, aunque sin verdadero reproche en la voz.
—Solo digo la verdad —respondió él con soltura y luego miró a Lydia—. Pero... estoy contento.