Las luces colgantes emitían un cálido resplandor que iluminaba cada rincón del jardín, transformado en un mar de flores blancas y azules. La noche era casi demasiado hermosa para que Lydia pudiera asimilarla, tanto que rozaba lo irreal. Era como un sueño que temía perder con un parpadeo.
¿Cómo era posible que alguien como Cale hubiera preparado todo aquello...? Por Dios. Quería gritar de pura emoción, sin contenerse, porque todo aquello... todo... había sido idea de Cale Miller. Su futuro esposo