—Uf...
Eli fue despertando poco a poco mientras la luz tenue del atardecer se filtraba entre las cortinas. Tenía la cabeza pesada, como si acabara de salir de un sueño largo y agotador.
Durante unos segundos se quedó inmóvil, tratando de ubicarse. La habitación estaba en penumbra y el aire se sentía fresco. La manta que aún la envolvía la cubría con un calor reconfortante.
Entonces los recuerdos volvieron de golpe.
Su conversación con Nathan y Riana; la verdad demoledora que le habían revelado.