—Eli.
Daven se sorprendió un poco.
—Dijo que Josh y Grace tienen mucha suerte de tenernos como padres.
Daven sonrió apenas.
—Tiene razón —dijo en voz baja—. Sobre todo tú, como su madre.
Althea arqueó una ceja.
—¿No crees que exageras un poco?
—No. —Daven se acercó y le rozó la mejilla, teñida de un rosa tenue—. Si no fuera por ti, Eli probablemente se habría ido hoy.
Althea no respondió enseguida. Se dejó calmar por la caricia. Cerró los ojos un momento; ese gesto silencioso la tranquilizó más