Daven estaba a punto de hablar cuando la puerta de la sala de juntas se abrió. Alguien entró con toda tranquilidad.
Todos voltearon hacia la entrada. Cale Miller. Llevaba una camisa negra, con las mangas arremangadas hasta los codos. Seguía tan tranquilo como siempre, pero enseguida recorrió con la mirada la mesa cubierta de documentos.
—Parece que llegué a tiempo.
Chris lo miró.
—Siempre apareces cuando ya pasó la parte más aburrida.
Cale acercó una silla al lado de Daven y se sentó.
—No me gus