—Hoy no necesitas ir a la escuela.
Eli se quedó petrificada. Lo miró sin entender.
—¿Por qué?
El comentario de Daven provocó reacciones encontradas en la mesa. Casi todos parecían sorprendidos y curiosos.
—¿Eli no puede ir a la escuela? —repitió Riana—. ¿Qué pasa?
Eli apretó la correa de su mochila.
—¿Hice… algo malo? —preguntó, cautelosa.
Daven negó enseguida. Se levantó y se acercó, pero mantuvo una distancia prudente para no presionarla.
—No es eso —dijo con calma—. ¿Por qué no te sientas otr