—Bienvenido de vuelta, señor Daven —lo saludaron los dos guardias de seguridad apostados cerca del ala derecha.
A Daven le llamó un poco la atención la vigilancia reforzada, pero sabía que Nathan debía de haberla ordenado mientras él estaba en la fiscalía. Se limitó a asentir en señal de reconocimiento.
Ya era entrada la noche cuando por fin llegaron al dormitorio principal. Las luces del pasillo estaban atenuadas y envolvían el lugar en una calma silenciosa que parecía de otro mundo frente al c