Eli se sobresaltó en la silla y giró despacio.
—Mamá… yo quiero comer aquí.
—¿No me escuchaste? —dijo Selena con la voz tensa—. Ven conmigo.
Eli apretó la cuchara.
—Yo…
—¡Ahora! —gritó Selena—. No voy a…
Antes de que pudiera seguir, Riana la interrumpió.
—Selena. —No levantó la voz, pero eso bastó para acallar la sala entera.
Selena se volvió. Riana la miraba tranquila, pero con firmeza.
—Si lo único que buscas es arruinar la cena —dijo despacio—, mejor regresa a tu cuarto.
El comedor quedó en s