—Sí. —Nathan asintió—. Y deberías saberlo. Ahora tienes casi la misma edad que él tenía cuando se atrevió a contestarme por primera vez. Tu tono y esa forma de guardarte las emociones… se parecen muchísimo.
Josh se quedó callado un momento. Sentía una calidez especial cada vez que su abuelo hablaba así de su papá.
—¿En serio?
—Sí —respondió Nathan con una sonrisa—. Y Grace… —Volvió a mirar por el espejo retrovisor—. ¿Sabes? Tu risa es igual a la de él. La forma en que arrugas la nariz cuando no