Cale soltó el aire despacio.
—Creo que… no nos queda más remedio que seguirles el juego, ahora que metieron a mi familia en esto.
Aaron lo miró con recelo.
—¿A qué se refiere, señor?
—Dijiste que tienes gente vigilando los movimientos extraños de Harold, ¿no?
—Así es, señor Cale. —Aaron todavía no entendía del todo adónde quería llegar Cale con esto.
—Asígnale más personal. —Cale señaló un punto en movimiento que, en teoría, marcaba la posición actual de Harold.
Aaron asintió sin vacilar.
—Ubica