—Mamá, ¿hoy vamos a desayunar con la abuela? —Grace, acurrucada en brazos de su padre, volteó hacia su madre, que caminaba detrás. Desde temprano, Grace había aprovechado cada oportunidad para consentir a su papá.
—Sí —respondió Althea, divertida por la actitud de su hija.
Las mañanas en la casa de los Miller siempre seguían el mismo ritmo, cálido, animado y lleno de vida. La luz del sol entraba por los grandes ventanales del comedor y se reflejaba en el piso. El aroma a café y pan tostado llena