—Señora Selena —la llamó Silvia.
Selena tomaba café. La mañana era luminosa y despejada; el cielo azul estaba salpicado de cúmulos blancos, y el sol bañaba parte del balcón con una calidez apacible.
Selena se volvió de mala gana.
—¿Qué pasa?
—El señor Marcus quiere darle un mensaje.
Marcus era el chofer que Erick había asignado para ocuparse de Selena y Eli, sobre todo de Eli. Llevaba y recogía a la niña de la escuela, aunque Selena a veces también lo mandaba a llevarla adonde se le antojara.
—¿