—Papá, aquí es donde duerme papi, ¿verdad?
La vocecita de Josh atravesó el suave susurro del viento de la tarde. Su manita apretaba un ramo de lirios blancos, los que él mismo había escogido.
—Sí, cariño —respondió Daven con dulzura—. Aquí descansa papi.
En los brazos de Althea, Grace señaló la lápida frente a ellos.
—Flor… ¿para papi?
Althea asintió con una sonrisa tierna.
—Sí, mi vida. Para papi Chase.
Daven se arrodilló a su lado y colocó las flores con cuidado sobre la tumba.
—Vinimos a cont