—¡Papi, apúrate! ¡Grace quiere caminar sola!
La voz de Josh resonó desde la sala, seguida por la risa dulce y burbujeante de la niña de dos años que se ponía de pie tambaleándose, con ambas manitas aferradas al sofá.
Daven llegó trotando desde la cocina.
—Vaya, ¿son sus primeros pasos?
Josh asintió con entusiasmo.
—¡Sí! ¡Mira, papi, lo está logrando!
Daven se agachó frente a Grace y le abrió los brazos.
—Vamos, princesa. Ven hacia acá. Papá te espera.
Grace se rio, se separó del sofá y avanzó ta