—Llegamos, señor Daven —anunció Andy al estacionar el auto frente al vestíbulo del edificio. Bajó rápido y abrió la puerta para el señorito.
En cuanto la puerta se abrió, Josh parpadeó sorprendido y enseguida sonrió de oreja a oreja.
—Gracias, señor chofer.
Andy asintió con cortesía.
—Me llamo Andy, señorito Josh.
—Ah. Entendido, me voy a acordar. —Josh saltó del auto y esperó a Daven con impaciencia—. ¿Esta es tu oficina, señor Guapo?
—Sí —respondió Daven con soltura—. ¿Qué te parece?
—¡Increíb