—Señorita Callister. —A Althea le tembló la voz mientras luchaba por dominar sus emociones, aunque las lágrimas seguían corriéndole por la cara—. No puedo fingir que todo está bien. No tengo fuerzas para discutir ni para revivir el pasado en este momento. Hay cosas mucho más importantes en las que tengo que pensar que su presencia aquí. Así que… ¿podría dejarme sola, por favor?
A Felicia se le cortó la respiración. No esperaba un rechazo tan tajante, tan absoluto.
—Feli… —empezó Daven, pero ante