—¿Donante de sangre? —Jadeó Althea entre sollozos—. Su tipo es O, ¿no? Yo también soy O. Puedo…
El doctor negó con firmeza.
—Lo siento, señora. El tipo de sangre de su hijo es O negativo. Es muy raro. No cualquiera con sangre tipo O puede donarle. Si la compatibilidad no es exacta, podría ser peligroso.
Althea palideció.
—¿O… negativo? —Le tembló la voz hasta volverse un susurro. Miró al doctor; en los ojos se le anudaban la confusión y el miedo—. ¿Cómo es que me entero hasta ahora?
Él asintió c