Solo la hizo sentirse más acorralada. Vanessa giró en seco y se abrió paso entre la multitud a empujones, con pasos apresurados. Su abogado y el personal del juzgado tuvieron que contener a los reporteros que intentaron seguirla.
—Señorita Vanessa, señorita, ¡solo una pregunta más!
—¡¿Qué hay de lo que siente por la señorita Althea?!
—¡¿Es el fin de su carrera?!
Las voces le llovían desde todas las direcciones. Vanessa siguió caminando con la cabeza agachada, sin responder una sola palabra. Tení